Es la idea de este blog plasmar pensamientos que me asaltan normalmente en la ducha o los viajes, en momentos donde mi mente puede abstraerse y dejarse influir por ideas de distinta índole. Algunos de los relatos que subiré son parte de un juego de rol propio y de una serie de personajes que lo pueblan, otros tendrán que ver con cuestiones filosóficas, con ideas que elaboro en aquellas duchas o en aquellos viajes.
miércoles, 18 de julio de 2018
lunes, 4 de junio de 2018
Soledad
Hoy decidí escribirte, quizás porque eso me permita sanar, tal vez porque así pueda hermanarme nuevamente contigo y entonces dejes de desgarrar mi alma.
Recuerdo solía buscarte, disfrutar de tu compañía, gran parte de mi vida la viví abrazado a ti, sin embargo hoy tu abrazo asfixia, tu cercanía me provoca un intenso dolor que jamás había sufrido, un pesar tan profundo que me hunde en la angustia y abre mi alma en una herida que bien podría ser mortal si el motivo para mantenerla unida no fuese tan importante.
Creo que hoy, soledad, dueles tanto, porque al fin encontré la única compañía que me niego a perder. Porque me necesita y la necesito. Hoy soledad no sos sinónimo de tiempo para la reflexión y el gozo, hoy no traes a mi la tranquilidad de una mente calma. Hoy me recuerdas su ausencia, sus risas, los besos, palabras y caricias que ya no están. Hoy soledad dejaste de ser una amiga y compañera para transformarte en una cruel carcelera. Quisiera volver a hermanarme contigo, quisiera volver a disfrutar de tu compañía, pero eso ya no podrá ser, porque tu presencia significa su ausencia y su ausencia es algo que no estoy preparado ni dispuesto a resistir.
Ara, tres letras que significan tanto, tres letras que se convirtieron en un mundo, un universo, y así, despojado de ella, me doy cuenta que me encuentro flotando en un vacío tan grande e insondable en el que ni siquiera estas tu, soledad, para hacerme compañía
miércoles, 14 de febrero de 2018
El grimorio de las tres brujas - parte 1
Misterio, Rebelión y Osadía son los nombres de tres de las más poderosas entidades mágicas, a falta de una palabra suficientemente abarcativa para describirlas, que existieron alguna vez en la existencia toda. Tres… Brujas que, según cantan las leyendas, fueron las creadoras de un tesoro único del conocimiento en él vertió cada una toda cuanta sabiduría supo poseer. Un grimorio, una fuente tan vasta, tan rebosante de poder que hacía palidecer al mismo Necronomicon. Mas esta no era una obra de maldad pues tan dignas criaturas trascendían el sentido puramente mortal del bien y del mal.
Te narraré en este texto, mente hambrienta, la aventura que he vivido para dar con semejante tesoro.
Puede que el momento en que leas esto sea mi presente, pasado o futuro, pues si algo comprendí en el primer atisbo que di al Grimorio, fue que el tiempo no es más que una dimensión en la que uno puede moverse con el capricho de su voluntad. Y eso, precisamente eso, la dimensionalidad del Tiempo, es uno de los motivos por los cuales hallar el Grimorio es una tarea titánica, gigante, eterna y, a la vez, tan diminuta que sucede en un simple único y diminuto instante.
Es por lo anterior mencionado que no puedo iniciar este relato sin antes contarte el presente del Cuando en el que inicié mi búsqueda. Vuelvo a advertirte, puede que las palabras contenidas aquí sean contemporáneas, palabra extraña si las hay, a tus días, que los hechos aquí narrados y la situación descrita sea lo que vives todos los días, o que se haya convertido en historia, en leyenda o incluso haya sido olvidada. Puede también que parezcan los balbuceos de un loco o incluso que se catalogue a este texto como una historia de fantasía y ficción. Si es así, Mente Hambrienta, dejame decirte que casi con toda seguridad mi hoy sea tu futuro o el más lejano de tus pasados.
El Cuando en el que comencé a seguir la pista de este Grial, era, es o será uno en el que Hombres, Magos y Demonios habitaban un planeta llamado tierra. La civilización humana había caído, al menos en su mayoría pues los Magos no eran considerados humanos, mucho menos esas bestias caóticas llamadas Demonios, mas en realidad todos, incluidas las más elevadas entidades de luz somos ni más ni menos que Humanos. En este Cuando desde el que escribo, Mente Hambrienta, los Hombres gobiernan las nuevas ciudades, poseedores de una tecnología sumamente avanzada, tanto que hasta parece tener, y quizás las tenga, cualidades mágicas. Sin embargo al mismo tiempo se encuentran subyugados, todavía, al obscurantismo y al gobierno opresivo y tiránico que sólo un lobo puede ejercer sobre otro.
Los Demonios son dueños de la mayoría del territorio, sin embargo las antaño orgullosas ciudades se encuentran hoy ruinosas producto del abandono del Hombre y la falta de preocupación de los Demonios. Es tanto el hoy que viven estos seres que la proyección de un futuro se encuentra muy por afuera del estrecho alcance de su visión. Y así como parecen ciegos a la existencia del ilusorio presente, parece que también sufren de una congénita capacidad para voltear sus cabezas hacias el cuestionable pasado que, queriéndolo o no, ejerce su poder sobre ellos, al igual que sobre muchos de nosotros hasta que comprendemos su dualidad existencial. Es por esto, entiendo, por su exclusividad existencial en el hoy que tampoco se dignan a mantener, a reparar, interesante palabra Mente Hambrienta, repara, lo que fué creado ayer. Sólo los dos hermanos que los dirigen parecen poseer el don de la retrospectiva y la previsión, pues es sabido que en su palacio sirven Hombres que esclavizados por sus propias bajezas, después de todo sólo a través de ellas puede alguien adueñarse de nuestra sublime libertad, que realizan tareas de mantenimiento y construcción. No puedo evitar, Mente Hambrienta, que una luz se es esboce en mi rostro en forma de sonrisa, pues recuerdo como siempre el hombre sirvió al hombre, los inferiores a los superiores por supuesto, y como ahora, mañana o ayer, somos, los Hombres todos, igual de inferiores a los ojos de las bestias abismales. Este divague por la realidad social de los Demonios me lleva a pensar si no será posible acaso que aquellos dos hermanos que mencioné se encuentren más cerca de ser Hombres que el resto de los, continuando con esta falsa pero necesaria separación de Humanos, suyos. No importa Mente Hambrienta, mañana, ayer u hoy esta es la real irrealidad del cuando del que parto.
Me falta sin embargo narrar sobre una tercera casta en la que nací mas a la que ya no pertenezco y es, Mente Hambrienta, que una vez comprendida tan sólo una ínfima porción de la sabiduría contenida en el Grimorio, la Mente se expande y en su crecimiento trasciende barreras que, sin dejar transformarnos en algo distinto al Humano, nos separa con un incognoscible abismo de Magos, Demonios y Hombres.
Magos, nómadas en su mayoría, con una conciencia comunitaria no sectaria y aún así separados por su inevitable individualidad. Ay Mente Hambrienta, no me atrevo a preguntarme siquiera cuál será nuestro destino porque ese pequeño gesto puede hacer que me desplace en la dimensión del tiempo presa del capricho de mi impropia voluntad.
Oh Mente Hambrienta, cuanto cambia la comprensión de la inexistente realidad cuando uno se apropia del conocimiento verdadero que el Grimorio encierra más no esconde. Te suplico perdones el divague de mi intemporal Mente. Contaba entonces sobre los elevados Magos, conscientes de su Humanidad mas encerrados todavía en una falsa creencia de superioridad sobre el Hombre. Creencia que no carece completamente de fundamentos, aunque debes entender que estas palabras pueden contener la ponzoña de la pertenencia pues, como ya he confesado, fue aquella la casta en la que fui e incluso soy y seré, y, como dejé traslucir mas ahora confirmo, no he alcanzado todavía la liberadora y absoluta sabiduría que Osadía, Misterio y Rebelión plasmaron en el Grial, hecha ya la advertencia continuaré hablando sobre los Magos.
Te narraré en este texto, mente hambrienta, la aventura que he vivido para dar con semejante tesoro.
Puede que el momento en que leas esto sea mi presente, pasado o futuro, pues si algo comprendí en el primer atisbo que di al Grimorio, fue que el tiempo no es más que una dimensión en la que uno puede moverse con el capricho de su voluntad. Y eso, precisamente eso, la dimensionalidad del Tiempo, es uno de los motivos por los cuales hallar el Grimorio es una tarea titánica, gigante, eterna y, a la vez, tan diminuta que sucede en un simple único y diminuto instante.
Es por lo anterior mencionado que no puedo iniciar este relato sin antes contarte el presente del Cuando en el que inicié mi búsqueda. Vuelvo a advertirte, puede que las palabras contenidas aquí sean contemporáneas, palabra extraña si las hay, a tus días, que los hechos aquí narrados y la situación descrita sea lo que vives todos los días, o que se haya convertido en historia, en leyenda o incluso haya sido olvidada. Puede también que parezcan los balbuceos de un loco o incluso que se catalogue a este texto como una historia de fantasía y ficción. Si es así, Mente Hambrienta, dejame decirte que casi con toda seguridad mi hoy sea tu futuro o el más lejano de tus pasados.
El Cuando en el que comencé a seguir la pista de este Grial, era, es o será uno en el que Hombres, Magos y Demonios habitaban un planeta llamado tierra. La civilización humana había caído, al menos en su mayoría pues los Magos no eran considerados humanos, mucho menos esas bestias caóticas llamadas Demonios, mas en realidad todos, incluidas las más elevadas entidades de luz somos ni más ni menos que Humanos. En este Cuando desde el que escribo, Mente Hambrienta, los Hombres gobiernan las nuevas ciudades, poseedores de una tecnología sumamente avanzada, tanto que hasta parece tener, y quizás las tenga, cualidades mágicas. Sin embargo al mismo tiempo se encuentran subyugados, todavía, al obscurantismo y al gobierno opresivo y tiránico que sólo un lobo puede ejercer sobre otro.
Los Demonios son dueños de la mayoría del territorio, sin embargo las antaño orgullosas ciudades se encuentran hoy ruinosas producto del abandono del Hombre y la falta de preocupación de los Demonios. Es tanto el hoy que viven estos seres que la proyección de un futuro se encuentra muy por afuera del estrecho alcance de su visión. Y así como parecen ciegos a la existencia del ilusorio presente, parece que también sufren de una congénita capacidad para voltear sus cabezas hacias el cuestionable pasado que, queriéndolo o no, ejerce su poder sobre ellos, al igual que sobre muchos de nosotros hasta que comprendemos su dualidad existencial. Es por esto, entiendo, por su exclusividad existencial en el hoy que tampoco se dignan a mantener, a reparar, interesante palabra Mente Hambrienta, repara, lo que fué creado ayer. Sólo los dos hermanos que los dirigen parecen poseer el don de la retrospectiva y la previsión, pues es sabido que en su palacio sirven Hombres que esclavizados por sus propias bajezas, después de todo sólo a través de ellas puede alguien adueñarse de nuestra sublime libertad, que realizan tareas de mantenimiento y construcción. No puedo evitar, Mente Hambrienta, que una luz se es esboce en mi rostro en forma de sonrisa, pues recuerdo como siempre el hombre sirvió al hombre, los inferiores a los superiores por supuesto, y como ahora, mañana o ayer, somos, los Hombres todos, igual de inferiores a los ojos de las bestias abismales. Este divague por la realidad social de los Demonios me lleva a pensar si no será posible acaso que aquellos dos hermanos que mencioné se encuentren más cerca de ser Hombres que el resto de los, continuando con esta falsa pero necesaria separación de Humanos, suyos. No importa Mente Hambrienta, mañana, ayer u hoy esta es la real irrealidad del cuando del que parto.
Me falta sin embargo narrar sobre una tercera casta en la que nací mas a la que ya no pertenezco y es, Mente Hambrienta, que una vez comprendida tan sólo una ínfima porción de la sabiduría contenida en el Grimorio, la Mente se expande y en su crecimiento trasciende barreras que, sin dejar transformarnos en algo distinto al Humano, nos separa con un incognoscible abismo de Magos, Demonios y Hombres.
Magos, nómadas en su mayoría, con una conciencia comunitaria no sectaria y aún así separados por su inevitable individualidad. Ay Mente Hambrienta, no me atrevo a preguntarme siquiera cuál será nuestro destino porque ese pequeño gesto puede hacer que me desplace en la dimensión del tiempo presa del capricho de mi impropia voluntad.
Oh Mente Hambrienta, cuanto cambia la comprensión de la inexistente realidad cuando uno se apropia del conocimiento verdadero que el Grimorio encierra más no esconde. Te suplico perdones el divague de mi intemporal Mente. Contaba entonces sobre los elevados Magos, conscientes de su Humanidad mas encerrados todavía en una falsa creencia de superioridad sobre el Hombre. Creencia que no carece completamente de fundamentos, aunque debes entender que estas palabras pueden contener la ponzoña de la pertenencia pues, como ya he confesado, fue aquella la casta en la que fui e incluso soy y seré, y, como dejé traslucir mas ahora confirmo, no he alcanzado todavía la liberadora y absoluta sabiduría que Osadía, Misterio y Rebelión plasmaron en el Grial, hecha ya la advertencia continuaré hablando sobre los Magos.
viernes, 28 de julio de 2017
El sistema financiero explicado fácil y sencillo
Esta vez comparto un vídeo donde un grande nos explica al sistema financiero de forma sencilla en 22 minutos y de una forma muuuy clara
lunes, 10 de abril de 2017
Vergüenza
Vergüenza, damos vergüenza, como pueblo, como sociedad, como país. Después de ver la represión policial sobre los maestros me siento verdaderamente avergonzado de ser Argentino. De pertenecer a un pueblo que le permite a Marcelo Tinelli cortar la nueve de Julio para montar el espectáculo de tango más alto en el obelisco y así entorpecer el tránsito sólo para hacer un show de televisión, pero que a su vez reprime a los maestros que intentan montar una escuela itinerante, una carpa blanca como la de los noventa, por uso indebido del espacio público.
Pero lo que más me indigna no es la actitud del gobierno, por son de derecha y su esencia es la imposición de las ideas mediante la fuerza o la corrupción de las mentes, tampoco la de los periodistas pagos como Baby Etchecopar, sino las respuestas de la gente “común” de las personas “de a pie” que justifican la violencia y el uso de la fuerza, que justifican los golpes y la disolución de protestas y conflictos no con el uso del diálogo, sino con la violencia. Me doy cuenta que a muchos les encantaría se esos policías o gendarmes que reprimen y golpean, que si no tuvieran que usar una máscara de civilización molerían a palos a “los negros de mierda” con los que se cruzan cada día. Porque son así, son la barbarie, la sinrazón, la imposición, el autoritarismo, no saben dialogar o quizás saben, pero sus argumentos son inexistentes o inmorales. ¿Cómo justificar las cosas que hace el gobierno que defienden sin entrar en un conflicto moral? Estuvieron doce años juntando resentimiento, odio y violencia. No soy idiota ni iluso, no creo que ningún gobierno, argentino al menos, sea capaz de existir sin ser corrupto, porque viene de una sociedad que lo es. Pero si sé que entre nosotros hay quienes justifican la violencia, quienes creen que está bien reprimir y golpear porque se corta una calle, si no la corta Tinelli, o porque se intenta colocar un símbolo de la problemática docente, sin ver que el verdadero motivo por el que no se permitió montar la carpa fue nada más y nada menos que intentar hacer invisible un problema, una asociación de idea que nos lleve al padre político de nuestro presidente, Don Carlos Saúl, que nos permita entender anticipadamente el rumbo que está tomando el país y la sociedad.
Tenemos un gobierno que se quejó doce años de una grieta, pero que hace todo lo posible por agrandarla, porque dividiendo se triunfa, porque separando se debilita al enemigo, porque así ven ellos a quienes piensan distinto, enemigos, objetivos, o como me han dicho “una especie que por suerte está en vías de extinción”, nos desean ni más ni menos que la muerte, porque les molestamos, porque pensamos, porque no bajamos la cabeza y obedecemos como la derecha necesita, porque algunos entendemos sus métodos, sus formas de implantar ideas y las rechazamos, porque buscamos una sociedad más equitativa, porque no nos importa ganar menos para que otros estén mejor. Les molesta porque ellos son incapaces de comprender esos actos, su estructura mental es rígida, cristalizada, puntiaguda y no pueden salir de la caja, no pueden imaginar, no pueden soñar, no pueden tener ideales aunque sean utópicos, no pueden concebir una sociedad sin escalas, donde todos valgamos lo mismo, porque se los educó y entrenó para que crean que unos tienen que valer más que otros, que no hay derecho a la igualdad.
viernes, 3 de febrero de 2017
Gabriel Ángel Gonzaga Martínez
Gabriel Ángel Gonzaga Martínez es hijo de un matrimonio sudamericano que supo migrar a Estados Unidos cuando él era sólo un pequeño niño. Como si su nombre se tratase de una premonición de su religiosa madre, el pequeño desarrolló alas y en más de un sentido.
Gabriel tuvo una vida casi normal hasta un poco más allá de su adolescencia momento en el cual decidió que quería ser piloto. Decía que se sentía atraído por el cielo y qué, si podía, llegaría a ser astronauta. No llegó tan lejos, una vez alcanzados los cielos de la tierra dejaron de interesarle los del espacio exterior.
Una tarde, alrededor de sus 19, 20 años volaba sólo en una avión monomotor camino a Atlanta cuando una tormenta imprevista lo azotó y, lo que pasó dentro de ella, cambió su vida para siempre.
Los vientos sacudieron la aeronave para un lado y para el otro, repentinas corrientes frías le hacían perder sustentabilidad y descender vertiginosamente en incontables ocasiones. De repente algo extraño, un óvalo obscuro, apareció delante de su avión, tan rápido, tan de repente, que le fue incapaz realizar cualquier maniobra evasiva. El monomotor ingresó en aquella cosa y pronto estuvo volando en la nada misma.
Tardó algo de tiempo pero logró percatarse de alguna forma, que el avión no se movía. La hélice giraba y no había punto alguno de referencia como para poder o no percibir el movimiento, pero él lo sintió como la verdad más indiscutible y decidió bajar. En efecto el avión no avanzaba. Se paró sobre el mismo vacío y observó a su alrededor. Una voz resonó atronadora en su cabeza.
-Hoy es el día en que mueres Gabriel- dijo haciendo que el joven piloto se sintiera amenazado. -No, no seré yo quien acabe con tu vida. Será la tormenta, ella te encontró primero- no esperó respuesta y continuó -Hubiese preferido que fuese distinto, que tuvieras tiempo de pensar, pero no todo está perdido, aún puedes elegir, tendrás que hacerlo rápido pero podrás hacerlo. Creeme que muchos quisieran tener la oportunidad que ante ti se presenta- Gabriel no entendía nada pero no habló ni se movió de su lugar -Como dije la Tormenta te encontró antes- Fue entonces que Gabriel comprendió que lo que fuese que le hablaba se refería y no al mismo tiempo al cúmulo de nubes que iba a derribarlo. La Tormenta era una entidad en sí misma. -Te ofrezco la siguiente elección. Muere enfrentando solo a la Tormenta o unete a mi y combátela a mi lado. Aguarda, no decidas aún, deja que termine de hablar. Unirte a mí no es algo metafórico y enfrentar a la Tormenta es algo que harás por la eternidad, porque la Tormenta puede apaciguarse, desviarse y a veces disiparse, pero nunca podremos detenerla por completo-
Aquellas palabras eran muy ciertas podía sentirlo, pero había algo más, lo intuía.
La entidad que le hablaba sonrió, lo supo como todo lo anterior, simplemente sabiéndolo. -Por supuesto que hay algo más… Siempre hay algo más. No podras hacer nada como un simple mortal, así que te daré el poder para hacerlo, pero, siempre hay un pero. No puedo asegurarte que pasará. Yo te daré Todo, tú retendrás cuanto puedas… En el peor de los escenarios morirás.-
Sabía que no hacía falta hablar, que sólo le bastaba pensar, pero aún así lo hizo. -Entonces debo elegir entre ser asesinado por la Tormenta o por ti-
-Conmigo al menos tienes una escasa chance de sobrevivir-
-Ahh bueenoo, el panorama es cada vez más alentador- se quejó -¿De verdad crees que puedo tomar esa decisión así como así?-
-Como dije hubiese preferido encontrarte antes que ella-
-O sea que ambos me estaban buscando-
-A ti y a otros ángeles-
Gabriel estaba demasiado alterado como para percatarse de aquello y continuó interrogando. -¿Por qué?-
-Ella para matarlos, yo para ofrecerles la oportunidad de vivir-
-Muy bien. ¿Qué se supone que debo hacer?- preguntó ya decidido.
-Mantenerte vivo- respondió la entidad.
Una gran ola compuesta por todo y nada al mismo tiempo lo envolvió, arrastró, zamarreó y hundió todo en un mismo instante. El dolor fue intenso su cuerpo, su cerebro, su alma misma estaba recibiendo una ingente cantidad de información en un tiempo extremadamente breve. No podría absorber todo aquello pero quería hacerlo, lo necesitaba.
De repente todo fue negro a su alrededor, Gabriel había colapsado
-Despierta. Estas vivo, has resistido más de lo que esperaba, has absorbido mucho, pero no sé cuánto podrás recordar. Mi poder dormirá dentro de tí y podrás despertarlo cuando desees, con el tiempo irás obteniendo más dominio y algún día te convertirás en un cazador de Tormentas como yo. Hasta entonces serás conocido como La Entidad, eres, Gabriel, un ser constituido por el Todo y la Nada, eres el principio y el fin. Recuérdalo.-
Fue todo muy confuso y difícil de entender. De repente su cuerpo cambió y sin saberlo supo cómo lograr ese cambio, estaba compuesto de una energía que no comprendía y sus manos despedían torrentes de poderosas llamas. En la Tormenta moraban criaturas difíciles de describir. Ahora podía verlas, quizás gracias a su nuevo poder, golpeaban el avión e intentaban derribarlo. Los atacó instintivamente con su fuego y en una contienda extraña logró por fin disipar la Tormenta.
Con el tiempo aprendió a utilizar mejor sus dones, podía volar por su cuenta, había desarrollado dos poderosas alas de un fuego azul e intenso que nada tenían que ver con el elemento que las constituían, además mutaban. Las invocaba a voluntad, con sólo querer volar ya estaban allí elevándolo a los cielos, y cada vez que aparecían cambiaban. A veces era de energía, otras de aire o fuego, incluso una vez fueron de plumas blancas y hermosas. Pudo también dominar los elementos, no sólo el fuego que había sido el primero, sino que también dominaba casi con igual soltura el aire, agua y la tierra. Sin embargo algo le llamaba la atención y era que salvo el dominio del fuego, todo lo demás, incluyendo sus alas, podía usarlo cuando adquiría la forma de La Entidad. Gabriel todavía tenía mucho que aprender y desarrollar, pero podía sentir cómo iba recordando poco a poco lo que había absorbido en aquel lugar fuera del espacio y el tiempo.
En su mente resonaba el eco de una pregunta ¿Podría dominar sus otros dones al punto tal de no necesitar ser La Entidad para utilizarlos o acaso algún día él y La Entidad serían un único ser indistinguible?
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Bolboton
Déjame contarte un poco de mi historia, toma asiento y lee con cuidado. Debo advertirte que no es una historia heroica pues no soy más que un simple gnomo que dedicó gran parte de sus días a engarzar joyas.
Mi nombre es Bolboton, nacía hace ya varios años y como muchos de los de mi especie me dediqué por gracia de mi padre a trabajar las joyas. Soy bueno en ello, mis joyas han viajado por pueblos y reinos y he recibido grandes elogios por mi trabajo. Sin embargo me sentí vacío durante mucho tiempo pues soy, ante todo, un ser curioso, un ser con infinitas ansias de conocimiento, un individuo que de no haber sido por el fuerte mandato paternal seguramente se hubiera dado a la aventura desde muchísimo antes.
Un buen día llegó a nuestro comercio una extraña dama, extraña al menos para aquel sitio pues vestía las más vulgares de las prendas, una túnica descolorida y raída cubría su cuerpo y una capa que supo ser roja, se abrochaba a sus hombros. De su cinturón pendían tres pequeñas bolsas y, pese a que caminaba con total naturalidad, se posaba sobre un robusto báculo confeccionado en madera de rosal. Aquel detalle llamó la atención, la mujer parecía andrajosa y seguramente hubiese sido echada a patadas si mi padre hubiese estado presente, pero él había enfermado y yo llevaba adelante el comercio.
La saludé con cortesía y me sonrío con agradecimiento, al hablar con ella pude notar que me encontraba ante una mujer culta y sabia y me di cuenta que sus ropajes eran bien una elección, bien una contrariedad temporal. Su nombre era extraño, Rosafurtiva, dijo y me contó que se quedaría un tiempo en el poblado mientras reponía fuerzas para un largo viaje. Me dijo también que necesitaba preparase para ella un anillo de plata con un cuarzo azul que debía tallar en forma de un nonaedro, y agregó que podía pagar con dinero pero que me daría algo que valdría más, dijo, me enseñaría el arte de grabar hechizos en objetos. Dudé, por supuesto que dudé, quería hacerlo, pero mi padre me había entrenado contra ladrones y estafadores, él decía podía olerlos a un kilómetro de distancia y seguro en aquel momento se retorció en su cama no presa de los dolores sino del aroma a timo que poblaba la tienda.
Tallar un nonaedro en un cuarzo azul no es tarea sencilla, es un arduo trabajo pues la roca cristalina suele astillarse allí donde el tallador no quiere, sin embargo mis manos eran hábiles y con tiempo y paciencia podría sin dudas cumplir con el trabajo. Como todo comerciante realicé una contra oferta. Le dije a la mujer que podría venir a mi taller y adiestrarme mientras trabajaba, así, al momento de terminar su joya, el pago estaría realizado. Rio con verdadera gracia y me dijo burlonamente que nueve años eran demasiados para tallar una joya pero no para aprender a encantarla. En ese entonces no lo entendí y sonreí para ocultar mi desconcierto, Rosafurtiva aceptó y a partir de aquel día llegó puntual a mi taller con libros y pergaminos que gracias a mi educación fui capaz de leer. Fue así, a través de la lectura, que descubrí mi cliente no era una mujer más sino una capaz urdir las artes de la magia y durante nueve años, uno por cada faceta de la joya que adornaba el anillo, me instruyó en el arte de depositar una porción de mi alma en un objeto. Durante nueve años trabajé en aquel anillo y al final, cuando fui capaz de transferir el hechizo ella me lo devolvió.
Nueve días después de cumplirse el noveno año mi padre finalmente murió, mi madre lo hizo tres días después y desorientado y perdido como estaba en cuanto me enteré que Rosafurtiva abandonaría el pueblo, decidí unirme a ella en sus aventuras dejando la tienda en manos de mi hermana y su marido. Insistió en que llevara herramientas de joyero y me instruyó para crear lo que fue mi primera varita mágica. Me contó que el mundo no era tan seguro como mi tienda y que necesitaría aprender a defenderme. Durante aquellos años nos habíamos convertido en buenos amigos y había llegado a sentir por ella un afecto entrañable y fraternal. Fue durante el nonagésimo noveno día de nuestro viaje que perdimos contacto. Algo atacó nuestra caravana, pude escucharla gritar y esgrimir su arte, intenté ayudarla pero nuestro carro se volcó y una pesada caja cayó sobre mí dejándome inconsciente. Nuca supe cuanto tiempo pasé allí pero al recobrar la conciencia la sangre en mi cabeza se había secado, mi varita se había roto Rosafurtiva ya no estaba. De los caballos que tiraban del carro sólo uno vivía y del resto de la caravana no quedaba más que dos hombres demasiado jóvenes para luchar con vida. –Marcharon hacia el frente de las Bestias- me dijeron cuando pregunté por los sobrevivientes, del restó conocía su paradero pues se hallaban semienterrados en el barro que nos rodeaba. Así, presa de la preocupación escribí este pergamino y se los entregué con la esperanza de que llegue a tus manos. Querida hermana, sabes ahora más de lo que sabías de mí y si la suerte así lo quiere sabrás aún cuando pueda volver a escribir. Ahora debo ponerme en movimiento, debo llegar hasta el frente de las Bestias sea esto lo que quiera ser y reunirme con Rosafurtiva.
Cuida del negocio y no dejes que los primos se hagan con él, sabes bien que hay buen material entre ellos, pero también las más ponzoñosas criaturas.
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