Es la idea de este blog plasmar pensamientos que me asaltan normalmente en la ducha o los viajes, en momentos donde mi mente puede abstraerse y dejarse influir por ideas de distinta índole. Algunos de los relatos que subiré son parte de un juego de rol propio y de una serie de personajes que lo pueblan, otros tendrán que ver con cuestiones filosóficas, con ideas que elaboro en aquellas duchas o en aquellos viajes.
lunes, 17 de octubre de 2016
martes, 27 de septiembre de 2016
IX
IX. Noveno, esa es la única referencia que obtengo de mi propia persona cuando intento recordar quién soy. Mi mente está poblada de vacío y negrura, una negrura perturbadora en la que se esconden mil y un demonios que me asaltan en horrendas pesadillas. Intuyo que hay algo de verdad en ellas pues se han apoderado de mí incluso cuando el sol brillaba alto en su cenit. Mi mente fracturada intenta recomponerse poco a poco. Día a día descubro que soy más de lo que creo ser. Conocimientos que no sabía tener de repente pueblan mis ideas. Recuerdo lugares, nombres a los que no puedo asociar un rostro y rostros que carecen de nombre. Los hay de hombres, mujeres, niños y niñas, algunos ataviados con excelsos ropajes, otros, más sucios pero más nobles, cubiertos con simples túnicas y manos callosas. Estos últimos me resultan más simpáticos.
Lo primero que recuerdo es hallarme a la vera de un río torrentoso. Mis ropas, o lo que quedaba de ellas estaba quemada, mojada y desprendía un hedor ponsoñoso. Me despojé de ellas quedándome sólo con los pantalones y el cinto del que pendían dos espadas cortas desgastadas. Me alimenté de bayas y pequeños animales que con mucho esfuerzo conseguía cazar. Hice de una cueva en las montañas mi refugio y me hubiese quedado allí por el resto de mi vida si no fuera por esta inquietante sensación que me impulsa a saber quién soy. Algo me decía que debía avanzar hacia el norte, en sueños un castillo en ruinas se me mostraba. Había algo maligno atrapado allí, algo que me prometía desgracia y dolor, algo que se encargaria de hacerme sufrir, algo que debía ser desterrado por mi.
Fue así como empezó mi viaje, como comencé a escribir mi historia
lunes, 12 de septiembre de 2016
Pokemon Go!
Corría el año
2016 después de Cristo, una de las empresas más grandes en cuanto a videojuegos
se refiere, Nintendo, lanza el esperado Pokémon Go! Un juego que haciendo uso de la realidad
aumentada mezclaba el universo virtual con el real, un juego que atrajo a
miles, a millones alrededor de todo el mundo y que provocó una fiebre explosiva
entre sus usuarios. Por las calles la
gente caminaba observando sus teléfonos celulares en busca de las criaturas
virtuales, lugares emblemáticos se convirtieron en paradas o gimnasios donde la
gente se reunía para buscar ítems o combatir.
Sin embargo como sucede con todas las fiebres, poco a poco comenzó a
ceder, en poco tiempo se redujo un treinta por ciento la cantidad de usuarios
que utilizaban la aplicación y con el correr de los días esta cifra aumentó de
forma alarmante. Se decía que la compañía
tenía un haz bajo la manga, algunos apostaban porque finalmente lanzarían los
combates entre entrenadores fuera de los gimnasios, que ahora para capturar a
los Pokémon deberían combatir con los que ya tenías, que saldrían nuevas
generaciones e incluso había quien aventuraba que habría Pokémons exclusivos de
la aplicación.
Los reportes
comenzaron a llegar luego de esta caída, por eso las autoridades y el público
en general sospechó se trataba de una campaña publicitaria para reavivar el
interés en el juego. En Youtube y otras
redes sociales comenzaron a aparecer fotos borrosas y videos de mala calidad
que mostraban tímidos monstruitos que huían de azorados perseguidores que los
filmaban a la carrera. Fotos y videos
trucados. Un manotazo de ahogado de una compañía
que cae a pique. Campaña publicitaria y
otras tantas que desacreditaban los hechos fueron las respuestas que más
resonaron en las redes.
Los primeros
muertos por ataque Pokémon se sucedieron en Octubre de 2016. Un transatlántico de lujo fue atacado en mitad
del océano atlántico por una pareja de Gyarados. De los tres mil pasajeros sólo siete
sobrevivieron. Jaurías de Arcanine
incineraron pueblos en la sabana africana y con sus casi dos metros de altura
promedio se transformaron en terribles predadores para los animales
comunes. Onix y Steelix golpearon cerca
de las cadenas montañosas de Europa, Asia y América y cientos de Rattatas
inundaron los centros urbanos, los Arbok llegaron tras ellos y devoraron a
pokemons y humanos por igual. Las
fuerzas armadas respondieron como pudieron, surgieron los grupos de tareas
Pokémon que se hallaban siempre listos para intentar contener a estas
criaturas. La vida cambió de forma
radical, el ser humano no estaba preparado para lo que llegó de repente al
mundo. Cientos de personas murieron
producto de ataques eléctricos o venenosos, otros tantos fueron devorados por
predadores mayores. Hoy los
supervivientes se cobijan en las ruinas de lo que fuese el mundo que supieron
gobernar, bunkers gigantescos se construyen con el fin de otorgar refugio y
cientos mueren cada día en manos de estos monstruos anteriormente tan amados.
Hay nuevos
rumores, se dice que hay personas, seres humanos especiales capaces de domar a
estas bestias, no son más que comentarios, secretos y susurros no comprobados que
de ser ciertos alterarían el balance y darían la oportunidad al hombre de
volver a reinar. Tú eres uno de ellos,
lo sabes pero no se lo has dicho a nadie, tienes miedo de lo que puedan hacer
contigo, tienes miedo de lo que pueda pasar si los demás se enteran que eres un
domador.
martes, 26 de julio de 2016
El helor de la muerte
Desconozco realmente el verdadero motivo de esta publicación. Quizás está inspirada en un comentario que me hizo un amigo hace unos días, quizás se deba a otra cuestión pero lo cierto es que este texto no encierra una fantasía o un “delirio filosófico” sino que narra un suceso real que me ocurrió hace unos años. Para que se entienda tengo que brindar algo de contexto. Desde pequeño descubrí que tenia ciertas capacidades, dentro de ellas la de sanar es una de las fuertes. En algún momento producto de mi propia “falta de fe”, y lo pongo entre comillas porque no tiene que ver con la fe religiosa, me llevó a que estas capacidades se debilitaran. Aunque en realidad eso no importa demasiado, lo que si importa es que estas capacidades volvieron, al comienzo de forma caprichosa pero luego, cuando entendí y acepté algunas cosas lo hicieron de forma más controlada. Durante ese período mi abuelo enfermó de cancer de pulmón. Cuándo se detectó ya no había nada que hacer, o al menos no lo había para la medicina. ¿Podría yo haber hecho algo? No lo sé, lo que si sé es que no quise siquiera intentarlo. ¿Por qué una persona que afirma poder sanar no querría intentar al menos sanar a su abuelo? Fue justamente ese el momento en que comprendí y acepté por qué a veces la sanación no funciona. Había tenido un atizvo de esto cuando el sobrino de un compañero padeció una enfermedad similar. En ese momento no lo entendí por completo porque las razones eran otras, el niño mejoraba luego de mis intervenciones, pero luego recaía. Jamás conocí al chico en persona, pero si tuve otro tipo de “diálogos” con él y entendí en ellos que él no quería sanar. Entonces no importaba mi voluntad de ayudarlo pues sólo alargaba una agonía innecesaria. Dejé de intervenir
Mi abuelo por otro lado se aferraba a la vida, era untipo bueno, pero como todos tenía sus cosas, entre ellas estaba bastante aferrado al plano terrenal y se negaba a dejarlo. Esto puede a veces confundirse con ganas de vivir, pero en su caso era miedo, no estaba en paz con él mismo y es justamente esta falta de paz lo que me brindo la comprensión. Repito la pregunta anterior para volver a hilo. ¿Por qué alguien que afirma poder sanar se negaría a intentar siquiera curar a su abuelo sobre todo cuando este fue un buen abuelo? La respuesta que entendí es que no debía hacerlo porque aquella enfermedad era una oportunidad y fue la última, de estar en paz con su persona, con su propio ser, cosa que lamentablemente no hizo.
La enfermedad progresó y llegaron los dolores, ante eso decidí intervenir, no para sanar sino para aliviar. Recordarán que dije que mi abuelo era, y quizás sifue siendo, una persona muy aferrada al plano espiritual, este es otro motivo por el que las sanciones deben ser “controladas”. Como dije no pude permanecer inerte ante su dolor y decidí usar esta habilidad para aliviarlo. Fue una de las peores experiencias qie atravesé, lo que vi y sentí lo mencione a personas cercanas a mi pero sin mucho deralle. Otro amigo me había advertido de esto pero la verdad no lo escuché. Al comienzo todo fue como siempre, me relajé, me concentré y comencé a aliviar, sentí el calor que siento siempre que hago esto pero ests vez ocurrió algo distinto, sentí una fuerza que sorbía con desesperación la fuerza vital que yo entregaba. Un apetito voraz que buscaba asegurar su permanencia en el plano físico. Comencé a sentirme mal, algo mareado, pero sobre todo comencé a sentir un helor indescriptible dentro del pecho que se expandía y se hacía cada vez más frío, no podía cortar el vínculo, ni podía desprenderme de aquello que ya no era completamente mi abuelo. Finalmente usando mucho de mi voluntad logré separarme. Mi abuelo me agradeció, me dijo que se sentía mucho mejor y se durmió. Yo me asusté porque supe que aquello que había sentido, aquel frío que comenzaba a poblarme no era otra cosa que la succión de mi propia vida
martes, 21 de junio de 2016
¿Qué fué del Capitán?
He cometido una gran injusticia, dejé al capitán Lawrence muriendo de frío, heroico por el sacrificio altruista al que se entregó, pero con su gesta incompleta. El capitán, como tantos otros, es un heraldo de la Dama Blanca, y como tal, dotado de los dones del Espíritu y por ende capaz de obrar milagros cuando la necesidad es grande. Es por eso que Mikael Lawrence no podía limitarse a morir de frío antes de ingresar al Páramo, no, tenía que asegurar la supervivencia de los suyos o, al menos, conseguirles tanto tiempo como fuera posible.
Mikael Lawrence había dejado el campamento de madrugada y, tras asegurarse de no poder ser rastreado, emprendió la marcha en sentido opuesto para cazar a sus cazadores. Sus piernas entumecidas no le permitían avanzar de prisa, pero tampoco lo necesitaba. Había pensado en usar los Dones para recuperar temporalmente la movilidad de sus piernas aunque descartó la idea casi de inmediato por el mismo motivo que lo había hecho anteriormente. El enemigo tenía Sintientes entre sus rastreadores y hacer uso de sus Dones revelaría su posición. No, aún no era momento de dejarse ver. Lawrence conocía la zona, había cazado allí durante años y eso le otorgaba una gran ventaja.
El invierno había comenzado hacía ya un buen tiempo, el frío había sido mucho mayor que otros años, tanto era así que el lago se había congelado antes de tiempo y la capa de hielo era bastante más ancha que de costumbre. Fue por esa razón que había ordenado el escape por aquella ruta, bordear el lago por los caminos sumaría muchos días a su marcha, en el lago no tendrían refugio, pero llegarían mucho antes a tierras amigas. Por supuesto no eran esas las únicas razones, Lawrence siempre preveía, era aquella cualidad la que le había permitido salir adelante una y otra vez en las condiciones más adversas, el capitán había tenido en cuenta la ventaja táctica que podía ofrecerle a la Vieja Guardia, en caso de tener que combatir, encontrarse sobre aquella superficie. Los suyos no había abandonado el hielo todavía, pero lo harían a tiempo, tendrían que hacerlo a tiempo.
Esperó una noche más soportando el cruento frío arropado tan sólo con su capa y una manta de lana vieja y manchada y entonces decidió que ya era tiempo de revelar su posición. Con el aliento helado intentó ponerse de pie, clavó su espada en el hielo pero sus piernas fallaron y cayó de bruces, bufó molesto e invocó su poder para sanar sus piernas. Se incorporó como si nada hubiese pasado y se preparó. El enemigo lo había sentido, pudo escuchar los cuernos y los tambores, se acercaban por el estrecho y aparecerían delante de él en apenas segundos. Quince flechas en su carcaj para cuando estuvieran lejos, una espada y un escudo para cuando llegasen a él. Inspiró el helado aire profundamente, cerró los ojos y se concentró mientras decidía cuál sería la mejor estrategia. Golpear con fuerza y velocidad provocaría desconcierto y alguna desbandada, quizás incluso una retirada temporal, pero lo desgastaría y no llegaría recuperarse a tiempo. Simular debilidad estimularía a la tropa enemiga, sabían que poseía Dones, pero no conocerían su verdadero poder hasta que fuese demasiado tarde. Abrió los ojos y esperó a que sus enemigos llegaran.
Gnolls, humanoides perrunos, heinescas criaturas, honorables guerreros corrompidos que se habían unido a las tropas del enemigo. El carcaj se hallaba atado a su pierna izquierda, dirigió su mano diestra hacia él, tomó una flecha y tensó el arco mientras su ojo buscaba al primer objetivo. Su visión se alteró y ya no percibió las formas sino que buscó las alteraciones vibratorias propias de los usuarios del Don. La llamaban visión verdadera y eran pocos los que contaban con ella. Acabaría primero con los magos.
La saeta se movió propulsada por el destensar de la cuerda y antes de que diera en el blanco otras dos habían sido disparadas. Pudo contar diez magos y cinco heraldos, tenía una flecha para cada uno comprobando otra vez que la causalidad era lo único que regía sus vidas. Quince segundos, quince muertos en el ejército rival, ya no había magos ni usuarios de la magia entre ellos, marcó su arco, su espada y su escudo, llegarían a su hija cuando él cayera, y se preparó para el combate cuerpo a cuerpo. Era rápido y más cuando se potenciaba con los dones. Se movió internándose entre las filas enemigas, cortó bloqueó y volvió a cortar, había caído ya una treintena de enemigos, pero eran miles. Retrocedió, cedió terreno, llevó a sus enemigos al centro del lago, desde la orilla opuesta, la Vieja Guardia tardaría en entender qué era lo que sucedía en la blanca inmensidad que tenían a sus espaldas, se dejó flanquear, rodear y continuó peleando agotando sus energías, segando la vida de sus rivales. El filo rival encontró su brazo diestro a la altura del hombro, se había despojado de su armadura, la había dejado en el campamento pues no estaba en condiciones de cargar con ella, así que el impacto lo recibió su brazo y la sangre manó unos instantes hasta que la herida cerró producto de los Dones, se agotaba, se cansaba, no podría mantener aquello por mucho más tiempo. Clavó su espada en el hielo y un escudo invisible se extendió a su alrededor brindándole unos segundos de inmunidad, debía apresurarse, cerró sus ojos, debía activar las marcas.
El enemigo todavía no llega, nuestro capitán apenas ha curado sus piernas, graba el símbolo de la dama en distintas partes del hielo, se mueve rápido, veloz como siempre lo hizo y agrega una marca tras otra pues sabe las necesitará, será su golpe de gracia y lo dará antes de caer. Las marcas servirán de foco, le consumirán energía, lo sabe, pero ya ha aceptado su destino, no tiene esperanzas de salir airoso de esta batalla, sabe que caerá, la Dama lo espera, ha llegado la hora de combatir en el Páramo.
La energía que le quedaba se derramó hacia los símbolos que había marcado en el hielo, no los había colocado al azar, por el contrario cada uno jugaba un rol fundamental. Todo comenzó en los más cercanos a la orilla, no quería que sus enemigos tuvieran posibilidad alguna de retroceder. El hielo estalló por los aires dejando que el agua helada aislase a sus enemigos de la tierra firme. Como si se tratase de una sucesión de explosivos encadenados por una mecha invisible el resto de los símbolos estallaron también, uno a uno conformando un círculo que se tornaría mortal.
Su escudo comenzó a flaquear, había gastado más energía de la que esperaba, pero sus enemigos no aprovecharon la oportunidad, presas del pánico se distrajeron viendo volar el hielo y cuando volvieron a mirar hacia Lawrence este ya había erguido su espada nuevamente y tras mirar al cielo susurrando un nuevo pedido de perdón para su hija clavo la hoja en el agua congelada, expulsó los últimos fragmentos de energía que había en él y se sumió en la inconsciencia mientras el hielo se desgarraba bajo su cuerpo y las heladas aguas del lago reclamaban su cuerpo desvanecido.
Pasarían años hasta que Alina recuperase las armas de su padre, hasta que formase parte de la Vieja Guardia y hasta que se convirtiera ella misma en el nuevo capitán Lawrence, pero Mikael se hallaba ahora en un lugar donde el tiempo no existía, o al menos no como los hombres lo conciben, ingresaba en el Páramo guiado por la Dama, sonriente pues podía ver el futuro que había contribuido a conformar para su hija y amigos
Mikael Lawrence había dejado el campamento de madrugada y, tras asegurarse de no poder ser rastreado, emprendió la marcha en sentido opuesto para cazar a sus cazadores. Sus piernas entumecidas no le permitían avanzar de prisa, pero tampoco lo necesitaba. Había pensado en usar los Dones para recuperar temporalmente la movilidad de sus piernas aunque descartó la idea casi de inmediato por el mismo motivo que lo había hecho anteriormente. El enemigo tenía Sintientes entre sus rastreadores y hacer uso de sus Dones revelaría su posición. No, aún no era momento de dejarse ver. Lawrence conocía la zona, había cazado allí durante años y eso le otorgaba una gran ventaja.
El invierno había comenzado hacía ya un buen tiempo, el frío había sido mucho mayor que otros años, tanto era así que el lago se había congelado antes de tiempo y la capa de hielo era bastante más ancha que de costumbre. Fue por esa razón que había ordenado el escape por aquella ruta, bordear el lago por los caminos sumaría muchos días a su marcha, en el lago no tendrían refugio, pero llegarían mucho antes a tierras amigas. Por supuesto no eran esas las únicas razones, Lawrence siempre preveía, era aquella cualidad la que le había permitido salir adelante una y otra vez en las condiciones más adversas, el capitán había tenido en cuenta la ventaja táctica que podía ofrecerle a la Vieja Guardia, en caso de tener que combatir, encontrarse sobre aquella superficie. Los suyos no había abandonado el hielo todavía, pero lo harían a tiempo, tendrían que hacerlo a tiempo.
Esperó una noche más soportando el cruento frío arropado tan sólo con su capa y una manta de lana vieja y manchada y entonces decidió que ya era tiempo de revelar su posición. Con el aliento helado intentó ponerse de pie, clavó su espada en el hielo pero sus piernas fallaron y cayó de bruces, bufó molesto e invocó su poder para sanar sus piernas. Se incorporó como si nada hubiese pasado y se preparó. El enemigo lo había sentido, pudo escuchar los cuernos y los tambores, se acercaban por el estrecho y aparecerían delante de él en apenas segundos. Quince flechas en su carcaj para cuando estuvieran lejos, una espada y un escudo para cuando llegasen a él. Inspiró el helado aire profundamente, cerró los ojos y se concentró mientras decidía cuál sería la mejor estrategia. Golpear con fuerza y velocidad provocaría desconcierto y alguna desbandada, quizás incluso una retirada temporal, pero lo desgastaría y no llegaría recuperarse a tiempo. Simular debilidad estimularía a la tropa enemiga, sabían que poseía Dones, pero no conocerían su verdadero poder hasta que fuese demasiado tarde. Abrió los ojos y esperó a que sus enemigos llegaran.
Gnolls, humanoides perrunos, heinescas criaturas, honorables guerreros corrompidos que se habían unido a las tropas del enemigo. El carcaj se hallaba atado a su pierna izquierda, dirigió su mano diestra hacia él, tomó una flecha y tensó el arco mientras su ojo buscaba al primer objetivo. Su visión se alteró y ya no percibió las formas sino que buscó las alteraciones vibratorias propias de los usuarios del Don. La llamaban visión verdadera y eran pocos los que contaban con ella. Acabaría primero con los magos.
La saeta se movió propulsada por el destensar de la cuerda y antes de que diera en el blanco otras dos habían sido disparadas. Pudo contar diez magos y cinco heraldos, tenía una flecha para cada uno comprobando otra vez que la causalidad era lo único que regía sus vidas. Quince segundos, quince muertos en el ejército rival, ya no había magos ni usuarios de la magia entre ellos, marcó su arco, su espada y su escudo, llegarían a su hija cuando él cayera, y se preparó para el combate cuerpo a cuerpo. Era rápido y más cuando se potenciaba con los dones. Se movió internándose entre las filas enemigas, cortó bloqueó y volvió a cortar, había caído ya una treintena de enemigos, pero eran miles. Retrocedió, cedió terreno, llevó a sus enemigos al centro del lago, desde la orilla opuesta, la Vieja Guardia tardaría en entender qué era lo que sucedía en la blanca inmensidad que tenían a sus espaldas, se dejó flanquear, rodear y continuó peleando agotando sus energías, segando la vida de sus rivales. El filo rival encontró su brazo diestro a la altura del hombro, se había despojado de su armadura, la había dejado en el campamento pues no estaba en condiciones de cargar con ella, así que el impacto lo recibió su brazo y la sangre manó unos instantes hasta que la herida cerró producto de los Dones, se agotaba, se cansaba, no podría mantener aquello por mucho más tiempo. Clavó su espada en el hielo y un escudo invisible se extendió a su alrededor brindándole unos segundos de inmunidad, debía apresurarse, cerró sus ojos, debía activar las marcas.
El enemigo todavía no llega, nuestro capitán apenas ha curado sus piernas, graba el símbolo de la dama en distintas partes del hielo, se mueve rápido, veloz como siempre lo hizo y agrega una marca tras otra pues sabe las necesitará, será su golpe de gracia y lo dará antes de caer. Las marcas servirán de foco, le consumirán energía, lo sabe, pero ya ha aceptado su destino, no tiene esperanzas de salir airoso de esta batalla, sabe que caerá, la Dama lo espera, ha llegado la hora de combatir en el Páramo.
La energía que le quedaba se derramó hacia los símbolos que había marcado en el hielo, no los había colocado al azar, por el contrario cada uno jugaba un rol fundamental. Todo comenzó en los más cercanos a la orilla, no quería que sus enemigos tuvieran posibilidad alguna de retroceder. El hielo estalló por los aires dejando que el agua helada aislase a sus enemigos de la tierra firme. Como si se tratase de una sucesión de explosivos encadenados por una mecha invisible el resto de los símbolos estallaron también, uno a uno conformando un círculo que se tornaría mortal.
Su escudo comenzó a flaquear, había gastado más energía de la que esperaba, pero sus enemigos no aprovecharon la oportunidad, presas del pánico se distrajeron viendo volar el hielo y cuando volvieron a mirar hacia Lawrence este ya había erguido su espada nuevamente y tras mirar al cielo susurrando un nuevo pedido de perdón para su hija clavo la hoja en el agua congelada, expulsó los últimos fragmentos de energía que había en él y se sumió en la inconsciencia mientras el hielo se desgarraba bajo su cuerpo y las heladas aguas del lago reclamaban su cuerpo desvanecido.
Pasarían años hasta que Alina recuperase las armas de su padre, hasta que formase parte de la Vieja Guardia y hasta que se convirtiera ella misma en el nuevo capitán Lawrence, pero Mikael se hallaba ahora en un lugar donde el tiempo no existía, o al menos no como los hombres lo conciben, ingresaba en el Páramo guiado por la Dama, sonriente pues podía ver el futuro que había contribuido a conformar para su hija y amigos
miércoles, 15 de junio de 2016
Capitán Lawrence
Los bardos convirtieron esta historia en canción o la canción
se convirtió en historia. Es algo que no
está claro, pero tampoco importa demasiado.
El golpe en la puerta provocó obscuros augurios en el
corazón de Alina Lawrence que corrió presurosa escaleras abajo y abrió la
pesada puerta de madera con el corazón astillado. El uniforme blanco con ribetes naranja
confirmó las peores noticias, Mikael había muerto, no tenía dudas de ello, lo
había presentido, pero la esperanza y la fe la habían mantenido entera durante
todo este tiempo. Sus ojos se nublaron y
las lágrimas amenazaron con salir, sin embargo se contuvo y tomó las dos cartas
que el soldado le entregaba. La primera
contenía una invitación para ella y el resto de la familia a un banquete que
darían en palacio. La segunda era de
Mikael y explicaba por qué había faltado a su promesa.
“Hemos resistido el embate del enemigo y este por fin se
retira, sin embargo nuestras tropas han sido golpeadas como nunca antes había
sucedido, hemos perdido mucho buenos hombres y la Vieja Guardia se ha
debilitado más de lo que podía permitirse.
Regresarán, estoy seguro de eso, y acabaran con nosotros y el poblado
que vinimos a proteger si no partimos cuanto antes. Debemos partir, movilizaré a los hombres,
tomaremos todo lo necesario y tras dejar antorchas y muñecos de paja nos iremos
por la noche. Espero que esto distraiga
a nuestros enemigos el tiempo suficiente.”
Alina se sentó en un pequeño taburete y enjuagó sus lágrimas,
respiró profundo y una vez su vista hubo dejado de estar nublada continuó
leyendo.
“El frío es implacable, la lluvia y la nieve nos golpea con vehemencia
y los vientos nos impiden avanzar con la velocidad necesaria, apenas nos
detenemos para comer o dormir y evitamos encender fuego, ni siquiera antorchas
que iluminen nuestro paso, para evitar dar a conocer nuestra posición. Sin embargo pocas son las esperanzas que
guardo, nuestros enemigos no son tontos y una vez superado el engaño del
poblado, que como mucho pudo haber durado hasta esta mañana, avanzaran tras
nosotros, nos sabrán débiles y nos rastrearan.
Son buenos en eso.”
Escuchó pasos y a sabiendas de que no iba a poder guardar el
secreto dejó sobre la mesa la invitación al banquete y corrió escaleras arriba,
se encerró en su habitación, se recostó contra la puerta y sentada en el suelo
continuó son su lectura cubriendo de imágenes las palabras que leía.
“Mi tropa avanza lenta, en contra de mis órdenes se han
dividido, la mayoría avanza veloz junto a los pobladores, el resto, unos pocos
buenos hombres, todos ellos grandes guerreros y amigos, se retrasan
arriesgándose más a cada momento para aguardar mi paso lento. El frío tomó mis piernas y estas se congelan
poco a poco, arrastraré a estos hombres a una muerte segura producto de la
lealtad que tienen para conmigo. Mi
corazón sufre, pero la respuesta llega a mi poco a poco.
Por la noche escuchamos los tambores, nuestros enemigos avanzan
hacia nosotros. Mi corazón se divide
ahora pues, consciente de lo que debo hacer, comprendo que mi decisión
provocará dolor y faltará a una promesa.
Perdóname Alina, sé que prometí volver, sé que me esperas y el poder
volver a ver tu sonrisa es lo único que me permitió avanzar este tiempo. Espero entiendas porque falto a mi promesa,
estos hombres y sus familias no merecen sufrir lo sufriremos nosotros. Lo veo en sus rostros, no dicen nada, no
emiten palabra, pero suplican. Lo he decidió,
esta noche abandonaré el campamento en sigilo, me iré tan lejos como pueda,
cubriré mis huellas y evitaré que puedan seguirme sin dejarles otra alternativa
más que avanzar.
Ruego a Dios que me perdone, de verdad siento mucho no volver a verte,
perdóname por partir así Alina, pero este viaje es sólo para mí. Te pido me recuerdes mejor de lo que fui, sabes que te
quiero y en verdad siento tener que irme así.
Hermanos de la Vieja Guardia, me habéis servido en vida con
absoluta lealtad, haced una última cosa por mí, no me busquéis, continuad
avanzando, salvad a la gente del pueblo y entregad esta carta a mi hija Alina.
Capitán Mikael Lawrence”
El banquete conmemoraba el heroico accionar de su padre,
pero ella, a pensar de entender y a pesar de haber perdonado la promesa
incumplida no asistió.
Inspirado en
lunes, 6 de junio de 2016
Diferencias
Hace rato que no publico y eso tiene un porqué. El otro título que iba a tener este blog era
“Historias de celular” porque, como conté en la presentación las escribo en mi
teléfono móvil mientras viajo desde o hacia el trabajo. Hace un tiempo cambié mi horario de trabajo
y eso hace que tenga que viajar en un momento donde el transporte público
explota literalmente de gente. Gente
que se empuja, se molesta y, en
ocasiones, se pelea.
Hoy una de esas molestias disparó un comentario que por
desgracia es “normal” entre mi gente.
Era algo así como “estos negros de mierda no estudian ni trabajan y
pretenden… “. El resto no importa, hoy
fue una cosa, mañana será otra. Lo que
si importa, o al menos me importa, es el comienzo de esa frase. Comienzo qué, dejando de lado el racismo que
conlleva, implica, de quienes la dicen, cuanto menos, una limitada capacidad de
análisis y una sobre valoración de ellos mismos en cuanto a sus logros.
Muchas de estas personas tienden a creer que aquello que consiguieron,
material o no, se debe exclusivamente a su esfuerzo, dedicación y
sacrificio. Si bien hay algo de esto
que es cierto, también existen otros motivos que son ajenos a ellos y que tiene
que ver fundamentalmente con la “suerte” de nacer en tal o cual cuál familia y
en uno u otro estrato social.
Digo de aquellos que se expresan de esa forma que tienen
cuanto menos una escasa capacidad de análisis porque parecen no percibir cuánto
de lo que tienen, lograron y son lo deben a su entorno. Al familiar, primero, al educacional,
laboral e incluso a las amistades luego.
Empecemos por mirar con mayor atención el familiar, al que normalmente
solemos prestar atención para criticar las fallas que tuvieron para con
nosotros cuando niños, pero dejemos de lado las cuestiones económicas por el
momento, ya las tocaré más adelante.
¿Cuánto de lo que logramos se debe al apoyo familiar? No sólo a la posibilidad de estudiar, sino a
los incentivos recibidos, a las ayudas a la hora de hacer la tarea, a la
comprensión a la hora de volver a casa con malas notas o a acordarse tarde que
teníamos tarea para hacer. ¿Qué impacto
crees que podría haber tenido en tus logros el hecho de haberte criado en un
ambiente familiar violento donde gobiernen el grito y el golpe. Donde ante un olvido, una mala nota, en fin,
ante la incomprensión de que un niño no es adulto, la respuesta fuera
violencia? ¿Y si al combo le añadimos
la violencia social a la que está sometido el pobre? ¿Y si además le sumamos los problemas que
traen para el desarrollo cerebral verse inmerso casi con constancia a las malas
relaciones?
El panorama cambia bastante ¿No? Y eso que todavía no tocamos la cuestión
económica. ¿Cómo puede, sobre todo hoy
día, un niño que se cría sin acceso a la tecnología hasta el ingreso al
secundario, con suerte, competir con otro que tiene una tablet desde los
tempranos dos años? El estímulo que el
acceso a la tecnología brinda es increíble, la capacidad de aprendizaje aumenta
exponencialmente, el razonamiento, la comprensión, incluso la facilidad para
hablar otras lenguas, todo eso se incrementa cuando una persona no pasa frío,
ni hambre, cuando tiene tiempo para desarrollarse en un ambiente sano y con
escasa violencia.
Pensando en esto
¿Cuánto de lo que sos y lograste se debe exclusivamente a vos?
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